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ELEFANTE NEGRO

Galería Torre 58, Montevideo, 2025.

Técnica:  Fotografía digital impresa y montada sobre estructura. 

Juan Manuel Barrios – Arquitecturas y vidas en lo invisible cotidiano –

Perderse en la ciudad no es simplemente un accidente del andar, es un gesto de entrega, una disposición sensible que abre otras formas de mirar. Perderse en la ciudad es también aprender a mirar lo que habitualmente permanece oculto.

Elefante Negro propone esa deriva entre Montevideo y Berlín, dos territorios distantes en geografía, pero conectados en sus grietas, en sus intensidades y en sus relatos invisibles.

El título de la muestra retoma el concepto de “Elefante Negro”, acuñado por el ambientalista Adam Sweidan para describir aquellas realidades evidentes pero ignoradas hasta que se convierten en crisis inevitables. Trasladado al ámbito urbano, este término señala lo que la ciudad oculta a simple vista, vidas que se desenvuelven en las sombras, arquitecturas que portan memorias invisibles y tensiones que, aunque presentes, permanecen fuera del relato oficial.

Las fotografías de Barrios, en su gesto de perderse, activan precisamente esa mirada capaz de revelar lo que está allí, a plena vista, pero negado por la costumbre o el silencio colectivo.

En Montevideo, Sara permaneció quince años en la misma esquina ejerciendo la prostitución. Casi invisible, era percibida solo por aquellos hombres que la buscaban, ya fuera por deseo o por la necesidad de un gesto de afecto. Su figura, detenida en la repetición de los días, se superpone con el Palacio Lapido, un edificio que parece querer despegar, escapar de la densidad de la avenida en la que se erige. Ambos —la mujer y la torre— encarnan la tensión entre el peso de la ciudad y el deseo de trascenderlo.

En Berlín, la monumentalidad del Frankfurter Tor se curva en espiral, invitando a un viaje interior, a un ejercicio de revisión y memoria. Allí, un joven explora abiertamente sus deseos sexuales, ya no ocultos sino expuestos como parte de una nueva cartografía de la intimidad.

Lo que en Montevideo permanece en las sombras, en Berlín aparece bajo la luz, en la vitalidad de una galería punk autogestionada, donde artistas y comunidades ensayan otras formas de expresión y convivencia.

La ciudad, en ambas geografías, se convierte en protagonista y escenario, un espacio que contiene, limita y a la vez proyecta.

Entre Sara y el joven berlinés, entre el Palacio Lapido y el Frankfurter Tor, entre la esquina y la escalera espiralada, se construye un relato de tensiones y resonancias. Entre ambas ciudades se construye un mapa discontinuo, hecho de encuentros fortuitos, de cuerpos desplazados y de arquitecturas que guardan memoria.

La fotografía, en este contexto, no documenta únicamente; se convierte aquí en cartografía afectiva, abre un camino para perderse en la ciudad como quien se interna en un bosque, aprendiendo a leer en las sombras, en los gestos íntimos y en los monumentos, la vibración de lo humano y lo colectivo.

Juan Manuel Barrios nos introduce en su mundo, en su caminar, oír, ver, sentir y aspirar. Existe un "perderse" consciente, una inmersión en el entorno urbano que no es casual. Esta habilidad para leer la ciudad, sus detalles y sus ritmos, se presenta entonces como una forma de conocimiento.

Al igual que Benjamin, en su infancia en Berlín, el artista enfatiza la idea de que la experiencia de "perderse" en una ciudad es más valiosa que simplemente saber llegar a un destino.

Montevideo, setiembre de 2025


Gastón Roca, curador.

 

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