SORORRATIVAS
Studio Anywhere, Barcelona 2026.
Técnica: Fotografía digital impresa, instalación audiovisual y textil.
La continua conmoción del viaje.
En su muestra Sororrativas, el artista Juan Manuel Barrios se aleja del escenario ciudadano que viene recorriendo en su obra para bucear por su historia personal y familiar, que surge del recorrido de su madre en la República del Paraguay, quien navega río abajo hasta alcanzar un nuevo lugar en tierras uruguayas donde comenzar una nueva vida. La tela del vestido que su madre traía es a la vez protagonista y memoria, que se ubica en el origen de la vida del artista.
De esta forma se trabaja desde una escala profundamente íntima y teatral. Su formación combinada como fotógrafo y sastre se potencia en la composición escenográfica de estas imágenes. A todo esto, se le suma su gran amor por el cine.
El artista arma el recorrido con las evidencias de un viaje que es de ida y vuelta. La ida de su madre desde el departamento de Itapuá (Paraguay) de la cual se expone el boleto de viaje, el caudal del río y la fotografía de su madre emprendiendo el viaje. La vuelta, desde el presente, es el lugar del encuentro filial para mirar el viaje realizado.
Las “sorrorativas”, término que surge de la yuxtaposición de los términos sororidad (solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento) y narrativas, nos invitan a recorrer los relatos de las diferentes generaciones de mujeres que impulsan el viaje aún antes de su comienzo. Las narrativas nos remiten a cuando la tía de la madre del artista le enseña a confeccionar sus primeras piezas de vestimenta, que la acompañarían durante la travesía.
También la presencia de la abuela del artista, cuya protección ayuda a sortear dificultades. Este tránsito es mediado por el flujo del río, que nos lleva, a veces por un derrotero sinuoso, a enfrentar los cambios vitales. Para Barrios, los afectos y sus pliegues adquieren una nueva profundidad al retratarse junto a su madre en un intento de inmortalizar las figuras fuera de un tiempo real, de tal forma de trasladar este vínculo a una dimensión histórica, casi mítica. Para estas composiciones la investidura que un viaje a través del río para llegar a un nuevo horizonte desde donde se pude recrear la vida personal y dar lugar a una nueva generación.
Al mismo tiempo que nos hace testigo del relato vital, la tela adquiere nuevos significados cuando sus pliegues pesados y dramáticos transforman cuerpos cotidianos en figuras monumentales, arcanos mayores de un tarot afectivo y filial, donde se enlazan: la vida, el destino, la identidad y el paso del tiempo.
Otra dimensión de esta muestra está dada por una dosis de ironía y juego lúdico. Aludiendo a la esencia del gusto camp, que Susan Sontag define en su artículo de 1964, (Notas sobre lo camp), como una sensibilidad que privilegia el estilo por encima del contenido. Así, el artista genera un contraste radical al presentar su figura y la de su madre con una impostura solemne. Esta estética constela con la posverdad de cuerpos moldeados por la alta costura que gira hacia el pop y resuena con creadores como Jean Paul Gaultier.
Nada es dejado al azar: los pliegues, la pose de los cuerpos, el claroscuro que recuerda a los cuadros de Caravaggio, se plasma en una puesta en escena teatral donde la vulnerabilidad y fortaleza real de los personajes se ampara detrás de la pomposidad textil. A través de la sastrería, el vestuario en su obra no funciona como una máscara para esconder al sujeto, sino como una herramienta política que le permite decidir cómo quiere ser visto ante la historia, Barrios subvierte las jerarquías de clase y de poder de la sociedad tradicional.
Si para el artista, vestir un cuerpo es diseñar su identidad pública, vestir esta tela que reúne la historia de su familia, implica exponer su identidad más íntima. En esta investigación performática, porque el artista no utiliza la fotografía como un mero registro pasivo, sino como el resultado de una acción corporal, un juego de roles y una intervención crítica sobre la realidad.
Esa serie fotográfica del artista Juan Manuel Barrios es un ejemplo fascinante de cómo se cruzan la fotografía, la sastrería y los lazos familiares. Marguerite Youcenar, en sus Memorias de Adriano, se refiere a los viajes como “esa rotura perpetua de los hábitos, esa continua conmoción de todos los prejuicios”.
Esa es la invitación de Juan Manuel Barrios, vivenciar este viaje iniciático como un acto de creación donde las huellas dan lugar a nuevos descubrimientos y donde el arte es un encuentro, sin hábitos ni prejuicios.
Jacqueline Lacasa
Curadora
























